Políticas habitacionales desde el retorno a la democracia.

abril 26, 2011 Comentarios desactivados

  Las iniciativas ocurridas desde la década del 90 hasta la actualidad se han caracterizado por aumentar significativamente el gasto en vivienda, lo cual ha permitido que en los últimos veinte años se hayan construido la mayor cantidad de viviendas básicas que han permitido disminuir el déficit habitacional que ha afectado a la población más pobre de Chile.

  Los recursos destinados a crear e implementar nuevos programas de viviendas han ampliado las alternativas de autoconstrucción, promoviendo la vivienda propia entre los grupos de menores ingresos e incorporando a los sectores medios en las políticas habitacionales.

Entre los programas de viviendas más recientes destacan:

- Programa de Vivienda Básica.

- Programa Especial de Viviendas.

- Programa Especial de Trabajadores.

- Programa de Vivienda Progresiva.

- Programa de Subsidio Rural.

     “Las soluciones habitacionales entregadas por estos programas están basados en estándares mínimos de calidad, que van desde la caseta sanitaria hasta las unidades básicas con baño, cocina, sala de estar y dormitorios”. Hidalgo, R; Scripta Nova Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. La Vivienda Social en Chile. La acción del Estado en un siglo de planes y programas, Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 1999. Además estos programas incentivan a la renovación urbana y enfatizan en intervenciones más integrales, es decir, se pretende realizar un trabajo profundo con los ciudadanos más desprotegidos, para lo cual se han creado una serie de organismos como el SERNAM, CONADI, MIDEPLAN, entre otras que han surgido con la intención de hacer más completo el trabajo institucional con los sujetos, alcanzando resultados mucho más eficientes en el corto plazo. “Dentro de estos destaca el Programa Chile-Barrio, que aborda de manera multisectorial aspectos tan variados -pero fundamentales para las familias de extrema pobreza- como son el desarrollo comunitario e inserción social, la habilitación laboral y productiva y el mejoramiento de la vivienda y el barrio”. Hidalgo, R; Instituto de Geografía, Pontificia Universidad de Chile. Centro de investigación Diego Barros Arana, La vivienda social en Chile y la construcción del espacio urbano en el Santiago del siglo XX (2005).

     Las principales modificaciones que se han realizado en el último tiempo en materia habitacional se ha enfatizado en la mayor variedad en los modos de postulación y a fortalecer el acceso de la clase media a la vivienda propia. Estas transformaciones han sido consecuencias de las nuevas realidades que existen en la sociedad chilena como, por ejemplo el aumento progresivo de los hogares con jefatura femenina y el envejecimiento paulatino de la población. De modo que las políticas públicas enfocadas en la problemática de la vivienda han tenido que considerar a los nuevos actores sociales, lo cual implica hacer más expedito el acceso de estos grupos a los programas de habitación estatal.

    “Recientemente se creó el Leasing Habitacional o Sistema de Arrendamiento de Viviendas con Promesa de Compraventa (Ley N° 19.281 de 1995) que permite arrendar una vivienda y que cada dividendo cancelado se reste del precio total de ella, sistema que se ha formulado básicamente para fortalecer el acceso habitacional de los grupos de ingresos medios”. Hidalgo, R; Scripta Nova Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. La Vivienda Social en Chile. La acción del Estado en un siglo de planes y programas, Universidad de Barcelona, 1 de agosto de 1999.

     Al igual que en las acciones gubernamentales anteriores las viviendas básicas de los gobiernos de la Concertación y el del actual gobierno de Sebastián Piñera han estado localizados en la periferia de las principales ciudades, lo cual ha incitado el fenómeno conocido como segregación social. Por lo que la marginación de la población más pobre de la sociedad no es algo reciente sino que se ha venido reproduciendo desde hace un siglo atrás, período en que las malas condiciones de las habitaciones se tornó una problemática social para la clase dominante.

La “Vivienda Neoliberal”, políticas habitacionales desde la Dictadura

abril 26, 2011 Comentarios desactivados

     Tras el quiebre institucional producido tras el Golpe de Estado de 1973, no sólo se rompió con la tradición democrática chilena, sino que también con el incipiente “Estado de Bienestar” que se fue desarrollando en las décadas anteriores, las políticas habitacionales sufrieron un cambio paradigmático, el cual en un comienzo se dió de forma gradual y luego durante la década de los 80’s se produjo una transformación total, no solo en la forma de hacer política habitacional, sino que también en la forma de concebir las distintas problemáticas sociales, el Estado ya no tendría la responsabilidad social de velar por el bienestar de la población debido a que en la nueva lógica neoliberal el mercado era quien debía resolver las diversas dificultades a las que se enfrentaran los ciudadanos chilenos, relegándose el rol del Estado a una mera acción subsidiaria.

    Para entender este cambio se debe considerar que en el año 1978 estaban en pleno auge las ideas neoliberales desarrolladas por los “Chicago boys” , y el desarrollo de políticas habitacionales, así como todo lo relacionado con políticas publicas, estarían fuertemente marcadas por una visión del estado subsidiario, complementario a la acción del libre mercado. La política del gobierno de la época aspiraba a subsidiar a la demanda de viviendas de bajo costo con una clara orientación hacia el mercado. La vivienda social durante esta época se concebía como el fruto del trabajo y el esfuerzo de una familia para ahorrar el dinero y comprar una vivienda, lo que, desde una perspectiva del mismo gobierno, no constituía un acto de paternalismo, sino un acto de justicia social (folleto del MINVU, 1979). Según la descripción de Ana Sugranyes en “La política habitacional en Chile, 1980-2000″ durante esta época los requisitos de postulación al subsidio pasaban por “ser jefe de familia, no ser propietario de vivienda o no haber obtenido nunca una vivienda. Entre estas exigencias, prevalecen las económicas, con una capacidad de ahorro o depósitos a plazo en bancos o asociaciones de ahorro, o la propiedad de terreno; y disponer de una renta familiar que permita destinar el 20 por ciento a pagar dividendo, en caso de recurrir a un préstamo hipotecario.”

     Durante la primera mitad de los años 80, se impulsó una campaña de erradicación de campamentos, acompañada de la creación de nuevas comunas, las cuales provocaron la denominada segregación social, trasladando a la población de Santiago a “comunas dormitorio”, forzando a través de las armas al éxodo de los habitantes de los campamentos que se habían constituido luego de “tomas de terreno” durante los gobiernos anteriores, esta radical política dejo a muchos trabajadores sin empleo, aumentó los tiempos de viaje hacia el lugar de trabajo, creó dificultades de acceso a la salud, educación y subsidios de la red social ( Sugranyes, Ana “La política habitacional en Chile, 1980-2000″ ), además de romper con las redes de ayuda creadas por los pobladores, y disminuir fuertemente la participación ciudadana en organizaciones comunitarias (Sugranyes, 1987). Esta política pública  pensada radicalmente a corto plazo como una forma de recuperar el valor del suelo terminó trayendo un sinnúmero de consecuencias a largo plazo que hasta el día de hoy se ven reflejadas en la sectorización de la delincuencia, la cesantía y la pobreza en ciertas comunas de la periferia de Santiago

       A partir de la segunda mitad de la década de los 80′s, se comenzó a dar un impulso a la construcción masiva de viviendas sociales por parte del gobierno, vendiendo predios agrícolas a bajo costo a las empresas inmobiliarias para la producción de viviendas, esto significó un paso del subsidio a la demanda al subsidio de la oferta, lo cual implicó una eliminación de la competencia y de la innovación en la construcción de viviendas como explica  Sugranyes en la obra ya citada.

     Con el regreso de la democracia, se dio una continuación desde la Concertación a las políticas habitacionales de la Dictadura, disminuyendo la calidad de la vivienda social en función de los costos (COPEVA, entre otros casos emblemáticos), tal vez se logró un mayor acceso a la vivienda de calidad por parte de los sectores populares a través de subsidios pero aún se ve el sello de las políticas de la dictadura en el área de las viviendas sociales, esto,  a más de veinte años de la caída del régimen de Augusto Pinochet.

Creación del MINVU, 1965

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    Con la finalidad de promover el desarrollo urbano y la vivienda básica, durante el mandato de Eduardo Frei Montalva se promulgó en el año 1965 la Ley N° 16.391 que crea el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU). Organismo gubernamental que estuvo “secundado por el accionar de cuatro corporaciones descentralizadas: CORMU, orientada principalmente a acciones de renovación urbana y al fomento y proyección de obras de mejoramiento urbano, COU orientado hacia la producción de infraestructura de urbanización, CORHABIT a cargo de la labor social de orientación y organización de la actividad comunitaria, de asistencia técnica en el desarrollo de acciones de autoconstrucción y de organización de la demanda y adjudicación de servicios habitacionales y CORVI, abocada a su tarea de producción de vivienda social y provisión de coberturas crediticias”. Raposo, A; Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional pública e ideológica en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

    Uno de los ejes centrales de la creación del MINVU fue orientar, coordinar y fomentar la acción pública y privada en la producción de viviendas sociales con la finalidad de paliar la problemática habitacional acontecida por aquellos años en las grandes ciudades del país, producto de la masiva llegada de población proveniente de zonas rurales. La línea de trabajo promovida por el nuevo ministerio tuvo un enfoque fuertemente social, pues estuvo dirigida a mejorar el nivel habitacional de los sectores de menores ingresos del radio urbano. A través de “el fomento del ahorro popular para la vivienda, el apoyo a la formación de cooperativas de vivienda y el apoyo financiero al accionar de las mismas”. Raposo, A; Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional pública e ideológica en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

     El MINVU incrementó los préstamos de agencias internacionales como la Agencia Internacional de Desarrollo, creada por la Alianza para el Progreso como también los recursos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo.

     Otro aspecto que incorpora el MINVU es el de los subsidios, lo cuales se canalizaban a través de “bonificaciones para el ahorro de la vivienda disminuciones del porcentaje de reajustabilidad, exenciones a la reajustabilidad de saldos de deuda o bonificaciones para amortización de las mismas”. Raposo, A; Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional pública e ideológica en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

    La promoción del ahorro para la vivienda social fue un tema muy bien desarrollado por Raúl Saéz, miembro de la comisión de técnicos que elaboraron el denominado plan nacional de viviendas conocido como el “Plan Frei”: “hay un tercer camino y es el que preconizamos. Consideramos que la vivienda es un motivo capaz de movilizar los más valiosos esfuerzos; tiene en sí las características más dinámicas como estímulo al ahorro, constituye el acicate más directamente visble, el más humano y alegre, dignificador y permanente. Se siente como algo definitivo y estable que sobrepasa la duración de una vida. Es por eso que para conseguirlo, si hay un camino posible no se escatiman sacrificios, creemos que la solución del problema solo será realidad haciendo fluir a un cauce común los ahorros, esfuerzos y desvelos de aquellos que necesitan la vivienda y los medios de que el Estado disponga. Solo si el problema se enfoca de este modo es posible encontrar nuevos recursos financieros y humanos que hasta la fecha no han sido movilizados (SAÉZ, 59; 35).

Gestación de la CORVI, 1953

abril 26, 2011 § 1 comentario

     El 25 de julio de 1953 durante el gobierno de Carlos Ibañez del Campo se dictó el Decreto Ley N° 285 a través del cual se creó la Corporación de la Vivienda. Institución gubernamental que se definió como el resultado de la fusión de dos entidades preexistentes: la Caja de Habitación y la Corporación de Reconstrucción y Auxilio.

     Si bien la CORVI concentró la acción pública en materia habitacional también se destacó por incorporar de manera más amplia y directa al sector privado de la construcción en el proceso de producción de viviendas sociales. Uno de los objetivos centrales de la Corporación de la Vivienda fue promover la investigación en vivienda y política habitacional junto con fomentar “la construcción de viviendas económicas, así como de la ejecución, de la urbanización, de la reestructuración, de la remodelación y de la reconstrucción de barrios y sectores comprendidos en el Plan de la Vivienda y de los Planos Reguladores elaborados por el MOP” (Art. N° 2 Y 3). Raposo, A; Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional pública e ideológica en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

     A través de las publicaciones realizadas por comisiones conformadas por autoridades y técnicos dependientes de la Corvi lograron identificar como la principal deficiencia de la problemática habitacional en Chile, la carencia de viviendas que albergaran a los sectores populares. Por lo mismo, la propuesta institucional concluyó que “se requiere por tanto organizar su producción apoyando a la industria nacional de la construcción y concitando la participación de la iniciativa y el capital privado”. Raposo, A; Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional pública e ideológica en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

     El accionar de la CORVI fue financiado con recursos derivados de la Ley de Presupuesto Anual más un porcentaje del ahorro público. A lo anterior se le sumaba “el impuesto del 5% a las utilidades de la empresas mineras eindustriales”. Junto con los recursos aportados por las instituciones previsionales y públicas que encomienden la construcción de viviendas económicas a la CORVI.

     El accionar de la CORVI estaba respaldado por múltiples competencias que garantizaban el desarrollo y ejecución de los programas de dicho organismo:

I) “Construir viviendas económicas y locales comerciales destinados a la venta o arrendamiento.

II) Construir viviendas y locales comerciales por cuenta de terceros;

III) Urbanizar y lotear terrenos para ser vendidos individualmente;

IV) Construir edificios escolares y edificios para servicios públicos y sociales que se le encarguen, en los casos previstos en el presente DFL;

V) Construir viviendas de uso provisional, destinados exclusivamente al arrendamiento;

VI) Fomentar y coordinar con los institutos universitarios y otras instituciones dedicadas a ese fin, la investigación científica de materiales y nuevas modalidades de construcción relacionadas con los objetivos del presente DFL;

VII) Adquirir maquinarias y elementos para la mecanización de la industria de la industria de la construcción. Estas maquinarias podrán ser vendidas o arrendadas, en casos calificados, a los contratistas de obras de la Corporación o de edificación de viviendas económicas;

VIII) Conceder préstamos para la edificación, reparación, ampliación y saneamiento de viviendas individuales y de grupos o conjuntos que se construyan conforme a la Ley 6.701 de 16 de agosto de 1937” (CORVI, 1957, pp.15-16).

     Todas las maneras de proseguir de la Corporación de la Viviendas apuntaban a mejorar la calidad y las condiciones habitacionales en un contexto social en donde el surgimiento de las denominadas “poblaciones callampas” se incrementaban producto de la migración rural-urbano y las habituales manifestaciones populares de la época orientadas a mejorar la estadía de los pobres en las ciudades.

Ley de Habitaciones Obreras, 1906

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      Durante la última mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX se vivió en Chile un fenómeno social que cambió el modo de vida y la macro estructura de la sociedad chilena, producto de las transformaciones económicas en la agricultura y en la minería la población comenzó a migrar hacia las grandes ciudades en busca de mejores condiciones de vida, esto sucedió a nivel nacional, dando un empuje al crecimiento de las ciudades relacionadas con los nuevos procesos productivos que impulsaban la economía del país.

    Producto de estos cambios es que se desarrollan en las urbes nuevos tipos de habitaciones donde se reflejaba las carencias económicas de las personas, durante la última mitad del siglo XIX el rancho fue la vivienda característica de las clases populares, estos estaban construidos con material ligero, como paja, tablas, y otros elementos que estuvieran a su alcance, mientras que el cuarto redondo consistía en una habitación que no contaba con ventanas y su ventilación provenía únicamente de la puerta de acceso lo que sumado a las condiciones insalubres de la época, lo transformaba en un foco de enfermedades. A finales del siglo XIX el conventillo fue reemplazando a las formas de vivienda ya mencionadas, ocupando menos espacio y conteniendo a un mayor número de personas originando un problema de hacinamiento.

     Estos tipos de vivienda por sus características estructurales dieron origen a una cantidad considerable de patologías mentales, sociales, y biológicas, siendo esto a principios del siglo XX una creciente causa de preocupación por parte de las autoridades, quienes tomaron la problemática habitacional como un asunto de interés para la salud pública, prioritario para la acción gubernamental

        En el año 1934 se realizó el primer Congreso Nacional de Arquitectura y Urbanismo, el cual señaló: “La Asociación de Arquitectos ha dado a conocer en publicaciones hechas en diarios de nuestra capital el estado sanitario de la vivienda chilena, ello constituye uno de los problemas más graves de la vida nacional. Las viviendas superpobladas e insalubres son una de las principales causas del pésimo estado sanitario en que se encuentra el país. Bástenos saber que oscila la población de tuberculosos entre 350.000 y 450.000 personas. El tifus exantemático es endémico y el alcoholismo son ya males inveterados. Igualmente se puede decir que casi en su totalidad, consecuencia directa de ellas es la exagerada mortalidad infantil, muere un 25% de los niños que nacen. Chile va por desgracia a la cabeza de los países civilizados en ese sentido. “La habitación antihigiénica encierra un grave peligro para la salud física y moral de nuestra raza, ella no tiene solo una repercusión material, sino que influye también psíquicamente en sus habitantes. Es imprescindible se estudie y se elabore en nuestro país, cuanto antes, el Plan Mínimo de la Vivienda Nacional; ello traerá consigo en parte, el bienestar mínimo a que todo ciudadano es acreedor”. (Colegio de Arquitectos, 1934, P.31).

      A comienzos del siglo XX, producto de la migración campo-ciudad surgieron variadas problemáticas sociales que afectaron directamente la calidad de vida de las personas, producto de la falta de higiene y de la inexistencia de servicios básicos, se sucedieron diferentes epidemias que afectaron no solo a los nuevos habitantes de la ciudad, sino que también a los sectores acomodados.

      Se establecieron desde las cúpulas del poder, relaciones de causalidad entre las malas condiciones de la vivienda y las patologías sociales. Raposo, A. , Estado, ethos social y política de vivienda. Arquitectura habitacional publica e ideología en el Chile republicano del siglo XX (2000), Santiago de Chile, Universidad Central.

       Este escenario de migración masiva desde el campo a la ciudad rompió los esquemas urbanos tradicionales, trayendo un superávit de población que no encontraba satisfacción a sus necesidades laborales y de vivienda, la carencia de un plan de urbanización que contemplara a estos nuevos habitantes de las ciudades, conllevó a la construcción de muchas viviendas improvisadas e insalubres que no cumplían con los estándares mínimos de sanidad.

     Como dijera el entonces Senador de la Republica Alejo Lira Infante, en la sesión inaugural de la Conferencia de la Exposición de la Habitación Económica en el salón de honor de la Universidad de Chile: “En la historia de la humanidad la edad de piedra marca la época de la civilización incipiente; y la de nuestra nacionalidad podrá hablarse mas tarde, cuando se trace la ruta de su progreso, de la edad del conventillo y del rancho, que equivale a la insalubridad e incultura; a mortalidad vergonzosa; a alcoholismo y miseria; causas y efectos de un estado deplorable que ha mantenido al pueblo en un estado de semi – civilización”. (Conferencias y estudios, 1937, p.6).

       Un hito importante de este proceso fue la Ley de Habitaciones Obreras de 1906 firmada durante el gobierno de Germán Riesco, esta ley es considerada como el primer atisbo de política habitacional por parte del gobierno chileno, esta tomo como referencia la legislación francesa sobre habitaciones baratas, en especial la ley Strauss de 1906 que perfecciona la llamada ley Siegfred de 1894 (Raposo, 2000).

      Esta ley no sólo trabajaba el problema desde una perspectiva sanitaria, sino que también tenía la atribución jurídica de ordenar la restauración de las viviendas irregulares o de lo contrario pedir la demolición de las dependencias a la brevedad. Todo con el propósito de mejorar las condiciones de las habitaciones sociales de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Introducción

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     Al estudiar la historia de las políticas habitacionales en Chile nos encontramos con cuatro hitos claves que no sólo marcaron formas de ver y hacer políticas sociales en Chile, sino que también se evidencian las diversas corrientes ideológicas y hegemónicas que han predominado a lo largo de la historia de la nación, así mismo, la relación de la sociedad civil con el Estado y con el tercer sector.

    Es importante señalar, que una política habitacional no consiste solo en dar un techo a los que no tienen, o en crear estándares mínimos de bienestar para los desposeídos, sino que también, a través de estas iniciativas, se crea el marco mediante el cual las personas llevan a cabo su diario vivir, su relación con otras personas y con la sociedad en su conjunto.

     Debido a esto, dividiremos la primera entrega en cuatro partes, cuatro épocas que marcaron la historia chilena en cuanto a políticas habitacionales, cuatro miradas ideológicas que buscan dar una respuesta a un problema que aun no ha sido resuelto, el de la vivienda digna para las clases populares.


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